Bailando con la crisis

No se puede encender un fuego sin una chispa (Bruce Springsteen)

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Muchas personas se preguntan cómo es posible que la situación social que estamos viviendo no empuje a la población entera a las calles persiguiendo el cambio de forma activa; no solo un día de manifestación, sino todos los días hasta lograrlo, deteniendo entonces sí, tanto la economía como el país entero.

Se pueden señalar diferentes teorías que explicarían esta relativa pasividad. Según la teoría de la indefensión aprendida (Seligman) se ha demostrado que cuando a una persona no se le permite afrontar una situación aversiva existiendo posibilidades de escape o afrontamiento, termina por desarrollar la creencia subjetiva y generalizada de incontrolabilidad. Esta sensación de falta de control, acompañada de unas expectativas negativas acerca de uno mismo -creer que no se dispone de los recursos necesarios para hacerle frente- y del futuro -las cosas no cambiarán nunca-, conducirá al abatimiento y a la desesperanza, con la consecuente inmovilización.

Las personas tratamos de encontrar una explicación a los acontecimientos. Actuamos como científicos ingenuos en la búsqueda de un por qué ocurrió. Se trata de un proceso de atribución que puede guiarse por una tendencia interna; si uno cree que la causa se encuentra en uno mismo; o bien externa, si la responsabilidad se sitúa fuera de nosotros. Asimismo, se puede interpretar un suceso como algo estable, inestable, global o específico. Esta tendencia a interpretar las cosas suele ser bastante constante e influye enormemente en la conducta, facilitando o interfiriendo  la puesta en marcha de estrategias de afrontamiento.

Tratando de hallar la explicación al por qué no se dan revueltas masivas con mayor frecuencia encontraríamos una posible razón en que la sociedad ha aprendido que la crisis es una situación externa, estable y global. En otras palabras, que no tiene ningún control sobre ella, se ha instalado de forma permanente y puede afectar a todas las áreas de la vida; se ha aprendido a no responder porque “todo lo que haga caerá en saco roto”.

Si esta postura no termina de convencer, otra explicación posible nos llega desde la psicología social: el fenómeno de la difusión de la responsabilidad (Latané y Darley). Los autores de esta teoría mostraron que a mayor número de personas observando una situación de emergencia, menor es la responsabilidad percibida, esperando que actúen los otros. Existen otras variables implicadas en este efecto social señaladas por los autores, concernientes a las diferencias individuales, entre otros factores, pero no nos detendremos en ellas, ya que exceden los propósitos de este artículo.

Otra lectura es que cada ser humano tiene su propio contexto y experiencias, y actuará en función del estadio en que se encuentre en un proceso que puede ser muy variable ante una situación de emergencia. En este caso no es tan importante lo que hacen los demás, sino lo que uno mismo puede hacer desde su lugar de influencia. Entre las diferentes etapas en las que un individuo se puede encontrar, se diferencian las siguientes.

1-    Negar la evidencia de la crisis, bien por no verse afectado directamente, bien como mecanismo de defensa ante la incertidumbre. Sin emoción vinculada, indiferencia.

2-    Rechazo o afrontamiento dirigido a la emoción. Se toma conciencia de la situación, viéndose afectado de forma directa o indirecta a través de las personas significativas. Vinculado a emociones negativas como la ira o la tristeza.

3-    Afrontamiento dirigido al problema. Utilización de estrategias dirigidas a solucionar el problema de forma activa, generando alternativas y actuando sobre aquellos aspectos en los que se tiene influencia, por pequeños que estos sean. Esta es una actitud de aceptación positiva  resiliente y basada en la realidad que nos toca vivir.

El afrontamiento dirigido al problema es una estrategia activa y canalizadora de emociones negativas. Promueve emociones positivas y además es contagiosa, por lo que puede llegar a ser una alternativa incluso más efectiva que una mera manifestación masiva y programada.

Pese a las circunstancias, baila, el mundo gira y tú con él. Nunca dejes de bailar.

Autora: África Brasó

 

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