El desarrollo del razonamiento moral

Actúa de tal forma que uses a la humanidad, tanto en tu propia persona como en la de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como fin y nunca meramente como medio.

(Inmanuel Kant)
 

Desde épocas remotas los filósofos ya se interesaron por el razonamiento moral y su desarrollo en las personas, pero no ha sido hasta finales del siglo XX, en el ámbito de la psicología, cuando su estudio se ha llevado a cabo de forma sistematizada y objetiva dando lugar a diversas posturas teóricas.

En la comprensión de los aspectos morales del comportamiento existen dos tradiciones fundamentales, las que defienden que la conciencia moral es un proceso de interiorización de normas establecidas por la sociedad, propias de corrientes del aprendizaje social, y por otra parte corrientes constructivistas y cognitivo-evolutivas, cuya propuesta se basa en que el desarrollo moral se construye de forma activa por el propio sujeto.

Moral heterónoma y moral autónoma: Jean Piaget

Desde el marco cognitivo-evolutivo, Piaget es el autor de mayor relevancia en el estudio del desarrollo moral. En su trabajo sobre la génesis de la moral distingue entre lo que el niño aprende por transmisión social y lo que depende de sus capacidades psicológicas innatas que no puede ser enseñado sino que surge por descubrimiento y construcción a partir de la interacción social. Según Piaget, el razonamiento moral está vinculado a las etapas evolutivas por las que los individuos transcurren de forma universal.

El razonamiento moral según este autor es un proceso de maduración que sigue un curso natural y que evoluciona de forma paralela a la cognición, distinguiendo dos tendencias en su desarrollo, una moral heterónoma y una moral autónoma.

La moral heterónoma es característica de las primeras etapas evolutivas. Las reglas se cumplen por su carácter coercitivo e impuesto, por respeto al adulto.

– La interacción social y cooperativa, especialmente con el grupo de iguales, dará lugar a una moral autónoma en la que las normas se interiorizan y se hacen propias mediante un proceso de construcción del individuo a partir de la cooperación con los otros.

Un enfoque constructivista: Lawrence Kohlberg

Kohlberg continuó la línea de investigación iniciada por Piaget, por quien estuvo fuertemente influenciado, hecho que se evidencia en las importantes similitudes encontradas en sus teorías. El acuerdo más relevante entre estos teóricos es la importancia de la cognición en el desarrollo de la conciencia moral. Sin embargo Kohlberg fue mucho más allá en su teoría del desarrollo moral, abarcando el razonamiento no solo del niño, sino también del adolescente y del adulto,  constituyendo así las bases tanto teóricas como prácticas para una educación cuya meta sea el desarrollo moral.

Para su investigación Kohlberg diseñó una serie de dilemas morales hipotéticos con los que trabajó para elaborar su teoría del desarrollo moral. En estas historias, los protagonistas se ven obligados a escoger entre valores conflictivos, como por ejemplo el valor de la vida frente al valor de la ley, o el de la autoridad frente al contrato. Los participantes de la investigación debían responder a una serie de cuestiones sobre cómo creían que debían actuar los personajes para resolver los dilemas. Lo más relevante y representativo para el estudio era la justificación de la forma de actuar elegida.

El siguiente es uno de los dilemas creados por Kohlberg. El dilema de Heinz, sobre el valor de la vida humana.

 Dilema de Heinz

Un cáncer poco común está a punto de terminar con la vida de una mujer sin recursos para poder hacer frente a su enfermedad. Solo existe una medicina con la que poder vencer a la muerte, pero su precio es inaccesible en estos momentos. Su esposo, Heinz, consigue recaudar parte del dinero gracias a familiares y amigos. Intenta convencer al farmacéutico para que le rebaje el precio y no lo consigue. La desesperación es tan grande que Heinz decide robar la medicina que devuelva la vida a su mujer.

 ¿Es correcto que Heinz robara la medicina?

¿Por qué?

De los resultados obtenidos a partir de las respuestas de los participantes, se encontró que el desarrollo del razonamiento moral transcurre a lo largo tres grandes niveles que se describen a continuación, preconvencional, convencional y postconvencional, cada uno de ellos subdividido en dos estadios, siendo el segundo una forma más avanzada del primero. Estos niveles implican formas cualitativamente diferentes de pensar acerca de los valores morales, creencias organizadas en torno a una particular forma de pensamiento acerca de las normas morales de la sociedad.

Nivel preconvencional

Los actos son considerados buenos o malos en función de las consecuencias, castigos y recompensas. En este nivel las acciones se interpretan por su valor hedonista y por la atribución de poder físico hacia aquellos que imponen las normas.

Estadio I: valoración en base al castigo y la obediencia. Las consecuencias físicas determinan la bondad o la maldad con independencia del significado o valor de las mismas.

Estadio II: se empieza a considerar la equidad, lo que es correcto para el otro, pero solo en el plano de lo material en cuanto a satisfacción de necesidades instrumentales.

Nivel convencional.

Conformación de expectativas referidas al orden social y en relación al grupo de pertenencia. La lealtad es un aspecto significativo para el individuo.

Estadio III: prevalece la necesidad de aprobación; la conducta es valorada por las intenciones. El fin último es agradar.

Estadio IV: orientación a la autoridad con objeto de mantener el orden social,  que tiene valor por sí mismo y debe ser respetado.

Nivel postconvencional

Nivel denominado también autónomo. Los valores y principios son respetados con independencia de la autoridad o los grupos de pertenencia. Hay un claro interés por delimitar los principios morales.

Estadio V: se entiende que la acción correcta es aquella que se ajusta a los derechos generales y personales. Los valores y las normas están sujetas a valoraciones y opiniones personales sobre lo que es o no es justo.

Estadio VI: existencia de una moral ética subyacente a la conducta. Se actúa de acuerdo a unos principios de justicia, reciprocidad, igualdad de derechos y respeto a la dignidad de las personas.

Conclusiones

El estadio que más conflicto ha provocado es el número VI, encontrándose que muy pocos sujetos se ajustan a este perfil de razonamiento moral y en algunos países, como Turquía, no apareció ninguno,  generando dudas acerca de su generalidad. Por lo que se refiere al resto de estadios, estos son coincidentes con las etapas evolutivas del ser humano, sucediéndose de forma secuencial uno tras otro.

Un tema de notable interés es la relación entre razonamiento moral y conducta moral. Kohlberg mostró que existía una coherencia considerable entre ambos aspectos en sus trabajos con jóvenes delincuentes, quienes a partir de las entrevistas realizadas se situaron en los estadios uno y dos.

Del conocimiento obtenido a partir de los trabajos de Kohlberg y otros tantos autores que han continuado su línea de trabajo, se deducen las implicaciones que puede tener en la práctica educativa. La empatía, las habilidades sociales, la educación emocional o la conducta prosocial, entre otros, son aspectos imprescindibles a partir de los que construir una sociedad cimentada en la igualdad, valores, reglas y principios que promuevan confianza entre los seres humanos y un buen funcionamiento social, por un mundo mejor.

Autora: África Brasó

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