Adicciones, diferencias entre usar y abusar de una droga

“A un prisionero no se le puede sacar de la cárcel hasta que no es consciente de que está en prisión”

 

Son muchas las personas que consumen bebidas alcohólicas todos los días y aseguran que pueden dejarlo en el momento que lo deseen. ¿Se trata de una excusa, o realmente estas personas tienen el control sobre su hábito de consumo? Lo cierto es que no todas las personas que toman drogas o alcohol necesitan tratamiento; tampoco todas las personas que necesitan tratamiento reconocen la gravedad de su problema.

Lo primero que hay que saber para detectar la existencia de un problema por consumo de sustancias es la diferencia entre uso, abuso y dependencia. Siendo más precisos y partiendo de la definición de la OMS sobre el abuso de sustancias como un “uso excesivo, esporádico o persistente, no relacionado con una práctica médica aceptable” se recomienda diferenciar entre los siguientes conceptos:

  • Uso desaprobado: uso de una droga que no es aprobada por la sociedad o por un grupo dentro de la sociedad.
  • Uso peligroso: uso de una droga que probablemente producirá consecuencias nocivas para el usuario. Es el equivalente a conducta de riesgo.
  • Uso desadaptativo: el uso de la droga implica daño en el funcionamiento social o psicológico (disminución del rendimiento académico, pérdida de trabajo, problemas paternofiliales o de pareja)
  • Uso nocivo: uso de una droga sabiendo que puede causar enfermedad mental o daño físico en el usuario.

En cualquier caso la diferencia entre uso y abuso es muy difícil de delimitar. Una persona no se hace adicta a una sustancia de la noche a la mañana, sino que pasa por todo un proceso que se extiende en el tiempo. Por lo que más correcto es entenderlo como un continuo a lo largo del cual se sitúan los diferentes tipos de consumidores o un mismo consumidor en diferentes etapas.

A continuación se describen cuatro tipos de uso de drogas y qué hacer si usted o alguien que conoce se encuentra en alguna de estas situaciones.

Experimentación

El ser humano es curioso por naturaleza y el consumo de sustancias con objeto de alterar el estado mental no es un fenómeno reciente. Las razones para experimentar con sustancias psicoactivas son múltiples; algunas personas sienten curiosidad por sus efectos, otras pueden sentirse presionadas por el grupo porque piensan que así serán mejor aceptadas.

El hecho de experimentar con las drogas no hace que las personas se conviertan en adictas, no obstante el uso en una sola ocasión ya es capaz de provocar problemas debido a las malas decisiones que se pueden tomar durante la intoxicación (tener un accidente por conducir ebrio, tener relaciones sexuales que en otro estado se hubieran rechazado). Además, en una persona vulnerable y con predisposición a las adicciones, un primer uso por experimentación puede ser el inicio de un patrón de consumo que derive en abuso y dependencia.

¿Qué hacer?

Autoobservación. Estar pendiente de las conductas de consumo, de su intensidad y frecuencia, ser conocedor de cuáles son los signos de abuso de sustancias. Es importante determinar cuáles son las razones de esta experimentación; ¿lo hago para divertirme? ¿es útil para huir de mis problemas? ¿alivian mi tristeza, mi ansiedad, mis miedos a enfrentarme a la vida? ¿si no lo hago mis amigos me rechazarán?. Si la respuesta a alguna de estas preguntas es afirmativa es probable que necesite involucrarse en un cambio o buscar ayuda psicológica.

Uso social

El bebedor social o el usuario de drogas social consume en situaciones sociales. Los motivos son también múltiples, como sentirse más relajado, reírse, estar más hablador, desinhibirse… Es un tipo de de uso que a simple vista parece muy inocente, especialmente si lo comparamos con aquellas personas que toman drogas en solitario. Sin embargo la línea entre el uso y el abuso es muy fina, tanto que entre un 15 y un 20% de las personas que inician en el consumo de sustancias por un uso social llegan a ser adictos.

¿Qué hacer?

La principal diferencia entre el consumo social y la dependencia es que en el primer caso la persona es libre y capaz de controlarlo; cuando existe dependencia no se tienen límites y además ocasiona otro tipo de problemas (cambios de humor, pérdida de interés en otras actividades…). Es necesario investigar con profundidad diversos aspectos como el contexto social, antecedentes familiares de adicción, la existencia de psicopatologías como depresión o ansiedad, ya que estos son factores de riesgo para desarrollar una dependencia. Si esto es así se hace necesario modificar los hábitos de consumo y encontrar actividades y grupos sociales alternativos alejados del consumo de sustancias.

Binge drinking

Es el consumo excesivo de alcohol en un corto periodo de tiempo, el equivalente al binge eating o atracón de los episodios de bulimia en los problemas de conducta alimentaria. El principal problema es que suele pasarse por alto al tener lugar de forma ocasional, tres o cuatro veces al mes, o durante los fines de semana sin que inicialmente tenga repercusiones sobre la salud, el trabajo o la familia. Pero la realidad es muy diferente, ya que las personas que toman 5 o más bebidas en dos horas están poniendo en riesgo su propia vida y la de los demás. Este tipo de uso tiene 14 veces más probabilidad de tener un accidente, también se ha relacionado con embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, agresiones, etc.

¿Qué hacer?

Como en los anteriores tipos de consumo, aunque no todos los bebedores que siguen este patrón desarrollarán alcoholismo, a muchos les causará problemas que requieran tratamiento. Si se detecta a tiempo una intervención breve dirigida a modificar los patrones de consumo suele ser eficaz, a diferencia de una persona con una larga historia de alcoholismo cuya vida estará más deteriorada en todos los ámbitos, requiriendo un tratamiento de mayor intensidad.

Abuso y adicción

Aunque las definiciones oficiales de abuso o adicción cambien, los comportamientos problemáticos son siempre los mismos. Se considera que existe abuso, dependencia o adicción cuando el uso de drogas o conducta problema de exceso interfiere con el trabajo o la escuela, la salud, las relaciones sociales u otras áreas de la vida del individuo. El autor que más claramente ha delimitado el concepto de adicción (Gossop, 1989) considera que en la adicción hay cuatro elementos esenciales:

  1. Un fuerte deseo o sentimiento de compulsión por llevar a cabo la conducta particular, especialmente cuando la oportunidad de llevarla a cabo no está disponible.
  2. Capacidad deteriorada para controlar la conducta, en términos de controlar su comienzo, mantenimiento o intensidad.
  3. Malestar o angustia emocional cuando la conducta es impedida o dejada de hacer.
  4. Persistir con la conducta a pesar de la clara evidencia de que produce problemas.

¿Qué hacer?

La adicción es un problema que tiende a cronificarse siendo las fases más avanzadas y de mayor duración las más difíciles de tratar. En esta situación lo más efectivo es acudir a un centro terapéutico en el que se inicie la desintoxicación fisiológica y tan pronto es superada esta etapa proceder con la rehabilitación psicológica.

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